Claudia
Fuimos a Claudia por recomendación de redes sociales, y la experiencia cumplió con creces las expectativas. El local es sencillo y sin pretensiones, pero eso queda totalmente compensado por la atención desde el primer momento: un equipo súper amable, atento y cercano, que hace que la comida empiece a disfrutarse incluso antes del primer plato. La carta es variada, con opciones para compartir, ensaladas, huevos, platos del mar y propuestas de tierra. Nosotros fuimos directos a algunas de las recomendaciones más comentadas de la casa, y fue un acierto total. Destacamos especialmente la tortilla abierta de gambas y cecina de León, muy fina y llena de sabor, además de la milanesa con huevo poché y trufa, un plato contundente y muy satisfactorio. Las raciones son generosas y la sensación general es la de un sitio donde se come muy bien sin complicaciones, con una relación calidad-precio más que correcta para la zona alta de Barcelona.